En la vida, a menudo nos encontramos con personas que nos sorprenden y nos dejan una impresión duradera. Eso fue lo que le sucedió a dos amigos durante una visita en el hospital.
Miguel y Juan se conocían desde la infancia y habían compartido muchas aventuras juntos. A pesar de que ahora vivían en diferentes ciudades, siempre se mantenían en contacto y hacían el esfuerzo de verse cada vez que tenían la oportunidad. Desafortunadamente, esta vez el motivo de su encuentro no era uno alegre, ya que Juan había sido hospitalizado por una fractura en la pierna.
Después de una larga caminata por los pasillos del hospital, finalmente llegaron a la habitación de Juan. Se alegraron de ver que su amigo estaba animado y en buen estado de ánimo, a pesar de su lesión. Mientras charlaban, un enfermeiro entró en la habitación para revisar los signos vitales de Juan. Lo que sucedió a continuación sorprendió a Miguel y Juan.
El enfermero, llamado Luis, era un joven alto y guapo. Tenía una sonrisa amable y una actitud positiva que se notaba a leguas. Miguel y Juan se miraron con asombro y comentaron entre risas sobre lo afortunado que era Juan de tener un enfermero tan atractivo. Luis, al notar su conversación, decidió unirse a ella y el ambiente se volvió aún más alegre y ligero.
Durante su conversación, Miguel y Juan se dieron cuenta de que Luis era una persona muy amable, dedicada y apasionada por su trabajo. Les explicó que había decidido estudiar enfermería después de una experiencia personal con una enfermedad grave en su familia. Desde entonces, se había comprometido a ayudar a los demás y hacer que su estancia en el hospital fuera lo más cómoda posible.
Miguel y Juan no podían dejar de admirar a Luis por su humildad y su compromiso con su trabajo. Mientras tanto, Juan estaba impresionado por la profesionalidad y el cuidado que Luis le mostraba durante su revisión médica. Se sintió muy agradecido de tener a un enfermero tan calificado cuidando de él.
Después de la visita de Luis, Miguel y Juan siguieron hablando sobre él. Ambos estaban de acuerdo en que era una persona excepcional y que su actitud positiva y amable era contagiosa. Habían conocido a muchos enfermeros en el pasado, pero ninguno como Luis.
A medida que pasaban los días, Miguel y Juan notaron cómo la presencia de Luis en la habitación de Juan les alegraba el día. Solía hacer bromas y contar historias divertidas para distraer a Juan de su dolor y ayudarlo a mantenerse positivo. Incluso durante sus turnos nocturnos, Luis siempre tenía una sonrisa en el rostro y una palabra amable para decir.
La visita de Juan al hospital se prolongó durante una semana y, durante ese tiempo, Miguel y Juan se hicieron buenos amigos de Luis. Le agradecieron por su dedicación y cuidado y le dijeron lo afortunados que se sentían de haberlo conocido.
Al final de su estancia en el hospital, Juan recibió el alta y se despidió de Luis con tristeza. Miguel y Juan le prometieron que lo visitarían de nuevo la próxima vez que estuvieran en la ciudad y Luis les dijo que estaría encantado de verlos.
Con el tiempo, la lesión de Juan sanó completamente y él y Miguel volvieron a sus vidas normales. Sin embargo, siempre recordarán su visita al hospital y la gran impresión que les dejó Luis. Su actitud positiva y su dedicación a su trabajo les recordó la importancia de ser amable y ayudar a los demás, incluso en los momentos más difíciles.
En conclusión, la visita de Miguel y Juan al




